Educación emocional

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Me ha gustado el post “De la escuela a la vida adulta” de Eduard Punset, sobre la comprensión de la actividad social humana y la influencia de las emociones desde la infancia hasta la madurez.

Punset establece tres hitos para una educación emocional en nuestro desarrollo como personas:

  1. La “negociación” madre-hijo fundamentada en el apego sentimental y que aporta la seguridad y autoestima que necesita para abordar con posibilidades de éxito el siguiente paso crucial.
  2. La ansiedad provocada por la separación de los padres al llegar a la escuela, y cómo el niño intenta replicar el entorno que le sirvió en la etapa anterior.
  3. El mundo real en la vida adulta. La conducta en esta etapa está muy determinada por las dos anteriores y eso determinará nuestra personalidad. Las personas que han alcanzado una madurez psicológica (y no sólo física), son las que saben gobernar sus sentimientos y relacionarse afectivamente con los sentimientos de los demás.

Estos argumentos refuerzan considerablemente la idea de desarrollar y educar desde niños en competencias emocionales, puesto que las personas “inteligentes emocionalmente” disponen de una situación ventajosa en los diversos ámbitos de la vida, lo que se traduce en una mayor satisfacción consigo mismos y, además, mejores resultados en las acciones que emprenden.

En definitiva, se trata de explicarnos a nosotros mismos aquello que es lo único que nos “viste” cuando nacemos: nuestras propias emociones. Sólo desde la comprensión de estas fuerzas emocionales puede impartirse una educación que sea realmente eficaz. Educación emocional.

Créditos de la fotografía: Sean MacEntee en Flickr (bajo licencia Creative Commons)

Aplicaciones sociales en la órbita empresarial

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Daniel Torres comentó el otro día sus favorables impresiones sobre el uso de Google Apps. Un movimiento estratégico que me parece inteligente: poner al alcance de usuarios finales toda la potencia de aplicaciones sociales ofimáticas de uso cotidiano y acceso gratuito, integradas y con interfaces web ciertamente interactivos (omnipresentes Ajax y Web 2.0). Construyendo (y fidelizando) poco a poco a su comunidad de usuarios.

Claro, la pregunta inevitable es si esto es aplicable al mundo empresarial. Y creo que es perfectamente aplicable. En realidad, en muchas ocasiones, las necesidades de un usuario final difieren en poco de las necesidades de una PYME (sobre todo, si es más P que M). Es un simple problema de escalabilidad. Y esto nos da la posibilidad de disponer de una suite integrada, gratuita, 100% web y con la garantía y el branding de Google como aval. Pero la utilización de herramientas gratuitas dentro de la empresa no acaba ahí. Ese “impulso” que tenemos muchos usuarios de la Red de crear comunidad, de hacernos visibles a través de nuestros blogs o, simplemente, de estrechar lazos puede convertirse en algo muy beneficioso.

Mucho se discute sobre el uso (y posibles ventajas y problemas) de los blogs en entornos corporativos. Incluso se habla de gente que ha sido contratada debido a su blog. En algunos medios hacen referencia también a usar la potencia de las redes sociales (como LinkedIn) como herramienta de selección:

The Holy Grail in recruiting is finding so-called passive candidates, people who are happy and productive working for other companies.
LinkedIn, with its 6.7 million members, is a virtual Rolodex of these types.

No cabe duda que este tipo de herramientas se convierten en poderosas armas para nuevos procesos de selección y entrevistas de trabajo: cada usuario mantiene actualizado su perfil con empresas, proyectos, áreas de interés, etc. Toda la información actualizada sin esfuerzo y a un sólo clic. Y no sólo para contratar a nuevo personal, sino para mantener la relación con antiguos empleados de valía. Otras posibles aplicaciones son construir comunidades de usuarios que den soporte a los Departamentos de Ventas, Marketing o Investigación de mercado.

Sólo me queda la duda de cómo se puede sentir un empleado cuándo se puedan tener en cuenta la pertenencia a ciertas redes sociales (donde se busca empleo, por ejemplo) o por las opiniones vertidas en su blog. ¿ Puede ser una violación de la privacidad ? Porque la empresa puede hacer uso de ello… Efectos espúreos de la visibilidad, claro.

En definitiva, nuevas formas de utilizar herramientas que tenemos a nuestra disposición y a las que en muchas ocasiones, consciente o inconscientemente, no prestamos demasiada atención.

Créditos de la fotografía: Robert Scoble en Flickr (bajo licencia Creative Commons)

Entrevistas de trabajo e inteligencia emocional

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El otro día, Seth Godin hablaba de entrevistas de trabajo y de cómo en una hora de entrevista es materialmente imposible conocer la valía de una persona. David Monreal comenta el artículo de Godin, aportando una solución: verlo trabajar en directo: “If they want to be in sales, go on a sales call with them. Not a trial run, but a real one. If they want to be a rabbi, have them give a sermon or visit a hospital.” El tema ya lo planteó Joel Spolsky en su magnífica guía de batalla para entrevistar: ¿ por qué para puestos de programador no se realizan prácticas de programación in situ ? Nada complicado, porque no es realmente importante la solución, sino el modo de resolver el problema.

En estas tendencias sigo echando en falta una variable: la inteligencia emocional. En el camino hacia una personalidad profesional más exitosa, el control de las emociones ocupa un lugar primordial. Hay estudios recientes que dicen que muy por encima del coeficiente intelectual. La importancia que tienen las emociones en nuestra vida cotidiana es determinante, ya que marcan todas nuestras decisiones casi sin percatarnos.

Sin embargo, hay que tener claro que controlar las emociones no significa anularlas, porque son la energía que nos mueve a la acción (actuar hace la diferencia, ¿ recordáis ?). Se trata de expresar las emociones en el lugar y momento preciso. Cuando hay que pensar, reflexionar y tomar decisiones, es fundamental hacerlo sin verse contaminado por emociones. Sin embargo, en ocasiones es necesario expresar abiertamente tus emociones. Siempre en el momento adecuado, evitando hacerlo cuando la decisión sea importante.

Los tiempos de presentar el currículum y hacer un tests de conocimiento han pasado a la historia. Es necesario ver cómo reacciona la persona en el puesto de trabajo, ante situaciones reales y problemas reales. La carrera no se gana en las vueltas de calentamiento…

El papel de la ingeniería

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El 11% de los profesionales españoles en activo son ingenieros y generan el 22% de la facturación total del sector profesional. Semejantes cifras me hicieron plantearme cuál es el papel de la ingeniería para mí y cómo lo veo. El ejercicio de la ingeniería es indisoluble de la historia de la humanidad, desde los acueductos romanos hasta la complejidad actual de la conquista espacial. La ingeniería es quizá la disciplina más diversificada que existe, más aún que la medicina.

¿Qué es ingeniería y cuál es su reto? El componente sustancial es ofrecer soluciones a los problemas materiales del bienestar de la sociedad, lo que constituye un verdadero reto. Por eso, la ingeniería tiene un enorme compromiso social, ya que utiliza los recursos comunes en pos de la búsqueda creativa de soluciones que mejoren la calidad de vida de los demás. Precisamente por eso, un ingeniero nunca debería contentarse con ser un simple técnico…

Cuando terminé la carrera de Ingeniería en Informática no era un enamorado de mi profesión, pero he ido apreciándola poco a poco y cada vez disfruto más. ¿ Por qué ? Porque la ingeniería tiene ese componente similar a la literatura, donde tratas de poner orden en el caos, no importa si utilizas palabras, números o sentencias de programación. En el fondo, la ingeniería tiene mucho de creatividad, entendida como la capacidad de propuesta de alternativas viables que solucionen problemas complejos y débilmente estructurados y, generalmente, bajo condiciones de limitación de recursos. Y, sobre todo, en el campo de la consultoría.

En definitiva, el ingeniero debe ser una persona capaz de combinar el conocimiento y la creatividad para generar soluciones, y aplicar el conocimiento técnico para que la idea sea funcional junto al pensamiento lógico para implementarla. Y, por otro lado, servir de catalizador del cambio tecnológico que soportan los procesos de innovación. Impresionante el reto que tenemos por delante.

Créditos de la fotografía: expeditionmax en Flickr (bajo licencia Creative Commons)

Ciudadanos hackers: actuar hace la diferencia

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Esta semana me asombró (y me encantó, claro) el post “Declaración de independencia de la blogosfera: por los ciudadanos hackers” de Juan Freire. Juan, a quien tuve el gusto de conocer este Junio, es un profesor/investigador/emprendedor coruñés con una clarividencia fuera de lo común.

Hacen falta ciudadanos hackers. Manuel Castells lo explicó perfectamente en su conferencia “Hackers, crackers, seguridad y libertad”:

“Los hackers y su cultura son una de las fuentes esenciales de la invención y continuo desarrollo de Internet. Los hackers no son lo que los medios de comunicación o los gobiernos dicen que son. Son, simplemente, personas con conocimientos técnicos informáticos cuya pasión es inventar programas y desarrollar formas nuevas de procesamiento de información y comunicación electrónica (Levy, 1984; Raymond, 1999).

Para ellos, el valor supremo es la innovación tecnológica informática. Y, por tanto, necesitan también libertad. Libertad de acceso a los códigos fuente, libertad de acceso a la red, libertad de comunicación con otros hackers, espíritu de colaboración y de generosidad (poner a disposición de la comunidad de hackers todo lo que se sabe, y, en reciprocidad, recibir el mismo tratamiento de cualquier colega).”

La cultura hacker se organiza en redes de colaboración. Como dice Juan: “Tu fuerza, la de todos, está en unir el poder de muchos al valor del individuo”. Y no visto como grupos de presión o lobbies ciudadanos, sino como ciudadanos que colaboran/colaboramos en pos del progreso de sus comunidades, en mejorar las condiciones, en mantener una autocrítica que construya, en adoptar actitudes acordes con la matriz cultural de esta era de la información.

Por encima de todo, la información es un bien compartido al que debemos tener libre acceso. Y participamos en la comunidad de modo altruista, sin pensar en el beneficio propio, sino en el común: colaborando en asociaciones y proyectos, realizando trabajo comunitario, escribiendo un blog, replanteando las cosas una y otra vez, manifestándonos en contra o a favor según nuestras propias creencias, presentando sugerencias de mejora para la comunidad, etc. Pero, sobre todo, siendo honestos y transparentes.

El ciudadano hacker muestra curiosidad por los asuntos públicos y participa con entusiasmo en aquellos que son de su interés. Se integra en redes y cuida de sus redes.

El otro día, una amiga me preguntó qué me impulsaba a tener un blog, a participar en este circo de tres pistas. Ya tengo una respuesta: Actuar hace la diferencia. Está en nuestras manos, en manos de ciudadanos hackers.

Créditos de la fotografía: Luc Viatour en Flickr (bajo licencia Creative Commons)