El camino hacia tu independencia financiera

6

Con retraso (pasó hace dos sábados) escribo esta crónica sobre la visita que nos hizo Jaizki. Jaizki es una persona singular: estudió Ingeniería, trabajó de varias cosas relacionadas con la informática y buen día decidió dejarlo todo y establecerse por su cuenta. Es un buen ejemplo de emprendedor: siempre tiene ideas rodando por su cabeza, posibles negocios a la espera de explotar. Ideas donde otros no vemos nada. Me impresiona.

Es el profeta de una nueva forma de entender tus finanzas personales. Os preguntaréis: ¿y para qué vino Jaizki? Pues vino a mostrar a algunas personas que estamos interesadas el juego CASFLOW 101, es decir, un juego de mesa que te enseña alcanzar tu independencia financiera (es decir, a vivir sin depender de tu nómina). A primera vista, puede parecer algo fácil, pero no lo es. Esencialmente, es un juego (con restricciones) que te enseña cómo y cuándo invertir, cómo debes hacerlo, cómo valorar oportunidades y, lo que es más importante, cómo llevar eso a tu vida diaria. El juego se divide en dos partes: la carrera de la rata, es el lugar donde nos encontramos la mayor parte de nosotros y la vía rápida:

La carrera de la rata es la situación, bastante habitual, en la que cuando aumentan los ingresos, aumentan los gastos en igual o mayor medida, de forma que no importa cuánto dinero se consiga ganar trabajando por cuenta propia o ajena, siempre se tiene necesidad de seguir trabajando para cobrar la nómina a fin de mes. Normalmente, tanto mayor la necesidad cuánto mayor la nómina, y tanto mayores los problemas si cualquier imprevisto reduce o hace desaparecer esa nómina.

El juego empieza asignándote una profesión (médico, empresario, secretaria). Por ejemplo, el médico tiene el mejor sueldo pero también tiene los mayores gastos (un coche más lujoso, un chalet en la Sierra, un colegio más caro de los niños, etc.). El objetivo inicial es salir de la carrera de la rata. Únicamente sales cuando vas saldando tus deudas (coche, hipotecas, colegios de los niños, etc.) y consigues ingresos pasivos (esos que consigues sin trabajar: inversiones, bolsa, acciones, negocios, etc.) suficientes para cubrir tus gastos fijos. En ese momento, eres financieramente independiente y pasas a la segunda parte del juego: la vía rápida.

El juego empezó bastante lento, porque aparte de Jaizki, ninguno de los otros tres jugadores (José Ignacio, Miguel y yo) teníamos experiencia. Cada uno de nosotros con papel y lápiz, anotando en cada tirada nuestra situación financiera. A cada posible negocio, Jaizki nos hacía la misma pregunta: ¿ te interesa ese negocio ? Valora la inversión inicial, el rendimiento que puede darte, el resto de inversiones que tienes, tu capacidad financiera actual, cuánto deberías pedir al banco para afrontar esa inversión, etc.

Yo elegí una alternativa bastante conservadora, invirtiendo poco y acumulando dinero en caja. Acumulé cierto capital, pero apenas si podía invertir en nada. Cuesta cambiar el chip. El juego es bastante completo, puedes quedarte sin trabajo, cobrar 2 sueldos en cada vuelta al tablero, puedes caer en la casilla de hijos, darte caprichos, … Tuve un par de hijos, que aumentaron mis gastos mensuales significativamente.

Miguel y José Ignacio optaron por una estrategia conservadora también, aunque algo más arriesgada intentando algún pequeño negocio. Jaizki, sin embargo, enseguida se hizo con un piso 3 habitaciones/2 baños solicitando un préstamo al banco, asumiendo riesgos bastante calculados. En un par de rondas pudo vender y consiguió dinero suficiente para poder amortizar parte de sus gastos y reducir sus ingresos. En tres rondas más, había hecho otra inversión (si no recuerdo mal una compra de acciones) que le dio ingresos suficientes para salir de la carrera de la rata. Sus ingresos por inversiones superaban sus gastos fijos.

Mientras tanto, nosotros seguíamos allí en la carrera, cobrando puntualmente el sueldo, pero sin ingresos. Así que cada uno adoptó una estrategia diferente: Miguel buscaba pelotazos a través de la compra de pisos combinado con una pequeña cartera de acciones, José Ignacio compró bastante acciones de una farmacéutica y yo buscaba un negocio floreciente. Poco a poco, todos fuimos saliendo de la carrera de la rata -incluido un pelotazo gordo de Miguel-, y allí lo dejamos.

Fueron cuatro horas de juego. Lo mejor: compartir conocimientos y experiencias, haciéndote reflexionar sobre el enfoque que le das a tus finanzas.

Créditos de la fotografía: 401(K) 2013 en Flickr (bajo licencia Creative Commons)

Inercias y "cero papel"

3

La muerte del papel es una de las muchas profecías que ha traído Internet. Sin embargo, el papel tiene muchos años de vida, aunque pueda sufrir grandes cambios de formato. Referido a los medios, claro está.

Extrapolando el comentario, me ha recordado a algunas iniciativas que ves en distintas empresas con el mismo objetivo: oficinas sin papel. Cero papel. Las ventajas son evidentes: seguridad frente a falta de control, eficiencia, ahorro de costes, etc. sin olvidar los beneficios al medioambiente. Nos venden la moto de la Intranet y los sistemas de gestión documental. Todo eso está bien, pero creo que en ninguna de estas inciativas ha triunfado completamente. La gente sigue imprimiendo sus correos, sus documentos. Imprimen hasta las fotos de las vacaciones. Por no hablar del impresionante esfuerzo de transformación de los procesos internos. La maldita resistencia al cambio acecha de nuevo.

Personalmente, no me importa en absoluto leer sobre pantalla. No necesito demasiado papel y huyo de las montañas de hojas en mi mesa. Un cuaderno, algunos folios y poco más. Creo que la gente se está habituando a leer en pantalla, pero también creo que ese tránsito es lento. A pesar de que el uso del papel se ve como un símbolo de las viejas tecnologías hay una superposición constante entre él y las nuevas tecnologías. ¿Quién se acuerda del Typex?

Créditos de la fotografía: Sebastian Delmont en Flickr (bajo licencia Creative Commons)

Cómo poner en contacto a dos blogueros

2

Últimamente, se me ocurren ideas disparatadas. Leo varios blogs, múltiples fuentes. Y a veces tengo la sensación de déjà vu: ese enfoque que aplica X en ese post es el mismo que aplicó Y con matizaciones, en otro contexto o situación.

Me pasó al leer el artículo sobre la nueva actividad de Lawrence Lessig. y su lucha contra los poderes fácticos establecidos.

Lessig considera que lo ocurrido con la propiedad intelectual es un ejemplo de un problema mayor: que la influencia del dinero en el gobierno (en todos los gobiernos, democráticos incluidos) es tal que las cuestiones vitales no se legislan con la más mínima lógica. Así ocurre que aspectos clave del futuro, como el problema del calentamiento global, se deciden en función de intereses espúreos, y no del interés común de la sociedad. En resumen: el origen último de muchos de nuestros problemas es que la política está corrupta.

Extrañamente, me recordó a Julen Iturbe y su visión más comprensiva y artesana del entorno empresarial. Otro contexto, las mismas ideas. Y pensé, ¿ cómo podría poner en contacto a estas personas ? Seguro que sus opiniones unidas valen mucho más. Maldita asimetría… y sólo se me ocurrió referenciarlos.

Listas de tareas y cuadernos

2

Ya decía el anuncio del Mercedes Clase E: “Los seres humanos amamos la listas. Es el desesperado intento del hombre por poner orden en el caos.”. En LifeHacker hacen repaso sobre el arte de las listas de tareas (To-Do): Geek To Live: The art of the doable to-do list:

When it’s time to add something to your to-do list, think it through using the following guidelines.

Only Put Items on the List That You’re Definitely Doing

Sometimes you think of tasks you’re just not ready to do yet. Maybe learning a new language – while it’s an eventual goal – just doesn’t fit into your life right now. Maybe upgrading the website is low priority because your business is shifting gears in a major way, and any site overhaul will look very different – or maybe won’t be needed – in six months.

Instead of letting tasks you’re not quite committed to loiter on your to-do list until you’re sick of looking at them (and sick of the reminder that you’re not quite there yet), move them off to a separate list, a holding area for Someday/Maybe items. You’d tell your assistant to do something only if you absolutely, positively want it done, so only concrete actions you’re committed to completing should live on your to-do list.

Break It Down

The quickest route to a task you’ll actively avoid working on: Make it a vague monstrosity. Put a nonspecific item such as “Clean out the office” on your to-do list, and I guarantee that’s the last thing you’ll ever start working on. Actually, “Clean out the office” isn’t a to-do at all; it’s a project. Author of Getting Things Done David Allen says projects are not tasks; projects are collections of tasks. That’s an important distinction. Internalize it, because your to-do list is not your project list. Don’t add multi-action tasks to it, such as “Clean out the office.” Break projects down to smaller, easier-to-tackle subtasks, such as “Purge filing cabinet,” “Shred old paperwork,” and “Box up unneeded books for library drive.” Your Assistant self will ask, “What do you want done?” and when Boss you says, “Clean out the office,” that won’t get you anywhere.

The smaller and more atomic these subtasks are, the more doable they are. Inspirational writer SARK breaks down her tasks into five-minute increments, and calls them “micromovements.” She writes, “Micromovements are tiny, tiny little steps you can take toward completions in your life. I’m a recovering procrastinator and I have a short attention span, so I invented micromovements as a method of completing projects in time spans of 5 minutes or less. I always feel like I can handle almost anything for 5 minutes!”

Coming up with those tiny tasks requires thinking up front, when you’re putting the task on your list. The following examples contrast vague to-do’s (the kind that can throw up roadblocks) next to their doable counterparts.As you can see, breaking down your tasks into next actions creates more than one task for items that look like regular to-do’s but turn out to be small projects. For example, replacing the broken glass table top involves measuring the table, calling and ordering a replacement, and possibly going to pick it up, which brings us to the next guideline.

Focus Only on the Next Action

When you have a multi-action task – such as replacing the glass table top – keep only its next sequential action on your to-do list. When the task is complete, refer to your project list (again, separate from to-do’s) and add its next action to your to-do list. At any given moment, your to-do list should contain only the next logical action for all your working projects. That’s it – just one bite-sized step in each undertaking.

Imagine that you’re at your desk, you have a spare 10 minutes before a meeting, and you pull out the preceding roadblock to-do list. Can you find a dentist or learn Italian? No. But you could get an item done from the doable list. You could email a friend about a dentist referral, or check the university website for fall class offerings.

Use Specific, Active Verbs

When you tell yourself to do something, make it an order. An item such as “Acme account checkup” doesn’t tell you what has to be done. Make your to-do’s specific actions, such as “Phone Rob at Acme re: Q2 sales.” Notice I didn’t use the word Contact; I used Phone. Contact could mean phone, email, or IM, but when you take out all the thinking and leave in only action, your verbs will be as specific as possible. Literally imagine instructing a personal assistant on her first day on the job as to what you need done.

Include as Much Information as Possible

When formulating a to-do, the onus is on your Boss self to make it as easy as possible for your Assistant self to get the job done. For example, if you have to make a phone call, include the name or number. Instead of “Donate old furniture,” assign yourself “Call Goodwill to schedule pickup, 555-9878.” When you’re stuck in the doctor’s waiting room for 20 minutes with only your cell phone, you can’t donate your old furniture, but you sure can make a phone call – if you have the number. Be a good Boss. Arm your Assistant self with all the details she needs to get your work done.

Keep Your List Short

Just as no one wants to look at an email inbox with 2,386 messages in it, no one wants to have an endless to-do list. It’s overwhelming and depressing, as though there’s no light at the end of the tunnel. Instead, keep your to-do list under 20 items. (This morning, mine’s only 17 tasks long, and I call myself a busy person.) Does that sound like too short a list? Remember, your to-do list isn’t a dumping ground for project details, or “Someday I’d like to” items. These are tasks you’ve committed to completing in the near future, such as the next two weeks. Keep your projects and someday/maybe items elsewhere. Your to-do list should be short, to-the-point commitments that involve no more deciding as to whether you’re actually serious about doing them.

Prioritize Your Tasks

Although your to-do list might have 20 items on it, the reality is that you’re going to get only a couple done per day (assuming that you’re not writing down things like “get up, shower, make coffee, go to work….” – and you shouldn’t be). So make sure the most important tasks are at the very top of your list. How you do this depends on what tool or software you use to track your to-do’s, but do make sure you can see at a glance what you need to get done next.

Keep Your List Moving

Although my to-do list is only 20 items or so, it’s 20 items that change every day. Every day, two to five tasks get checked off, and two to five tasks get added. Remember, your to-do list is a working document, not some showy testament to organization that quietly gathers dust because you’re off doing real work that’s not written down anywhere.

Uno de los principios fundamentales que me hizo reflexionar cuando leí GTD (libro que me pasó Jaizki y que no he acabado) es que un proyecto no es una tarea. Diferencia sutil, pero fundamental. Tus listas de tareas deben ser como tus objetivos: de elementos pequeños, concretos, manejables. No me gustan demasiado las listas, esa sensación de todo-entra-nada-sale o no-puedo-borrar-esa-tarea-porque-sigue-estando-al-95%. Sin embargo, como son inevitables, cada vez me decanto más por mi cuaderno de espiral, en vez de PDAs o aplicaciones en mi escritorio. Mi nueva PDA será un cuaderno Moleskine. Para apuntar cosas que pienso en un instante y tengo que anotar antes de que las olvide.

He vuelto a los orígenes. Me parece más humano…

Créditos de la fotografía: dmachiavello en Flickr (bajo licencia Creative Commons)

¿Es usted el pasajero del vuelo a Toulouse?

6

– Buenos días, ¿ es usted el pasajero del vuelo a Toulouse ?
– ¿ El pasajero ? ¿ Es que vuelo sólo ?
– Pues… sí.

Podría ser el comienzo de una novela de Capote, pero ha sido mi primera conversación del día. Resulta que tenía que ir a Toulouse por trabajo y aproveché la nueva línea aérea. Y he sido el único pasajero en el vuelo de ida y en el del vuelta. Desconozco qué estudios socioecónomicos garantizan la viabilidad del proyecto, pero no tiene mucha demanda. Quizá sea un cebo apropiado para franceses en la futura Expo 2008 o quizá sea la carga quien rentabilice el trayecto. No lo sé.

Por otro lado, Toulouse me ha parecido un buen espejo donde Zaragoza debe mirarse: sexta metrópoli francesa por volumen de población, se trata de una aglomeración con una masa crítica cercana al millón de habitantes, eminentemente urbana, con una población altamente capacitada sobre todo en cuanto a estudios universitarios se refiere. Un aeropuerto con más de 90 conexiones internacionales. Un río importante. Y también en la especialización en investigación y en algunos sectores industriales de futuro, como el sector aeronaútico y espacial.

ACTUALIZACIÓN (10.07.2007): Me entero que Plaza se ve obligada a anular los vuelos a Toulouse por falta de pasajeros (pongo enlace en el texto):

El viaje inaugural a Toulouse despegó el 23 de febrero y desde el día 26 transportó a pasajeros. La ocupación media de este periodo ha sido de un 10%, lo que significa que volaban entre 4 y 5 pasajeros en cada servicios puesto que el avión ATR-42 con el que efectuaban la ruta, contaba con 46 plazas. Sin embargo, en las últimas semanas la ocupación media se había reducido a un 7%. De hecho, ha habido servicios que han despegado con un solo pasajero.

Es una auténtica pena que no se refuercen este tipo de comunicaciones transnacionales. Ya decía yo que no podía aguantar mucho. Lo dicho, una pena.

Créditos de la fotografía: Dani Sardà en Flickr (bajo licencia Creative Commons)