Menos es más, también en diseño de producto
Curioso el experimento llevado a cabo por David Pogue, columnista de NYT Tech, sobre el mito de los megapíxeles:
But one myth is so deeply ingrained, millions of people waste money on it every year. I’m referring, of course, to the Megapixel Myth. It goes like this: “The more megapixels a camera has, the better the pictures.” It’s a big fat lie. The camera companies and camera stores all know it, but they continue to exploit our misunderstanding. Advertisements declare a camera’s megapixel rating as though it’s a letter grade, implying that a 7-megapixel model is necessarily better than a 5-megapixel model.
A megapixel is one million tiny colored dots in a photo. It seems logical that more megapixels would mean a sharper photo. In truth, though, it could just mean a terrible photo made of more dots. A camera’s lens, circuitry and sensor — not to mention your mastery of lighting, composition and the camera’s controls — are far more important factors.
Parece lógico que más megapíxels impliquen una mejor foto, pero en realidad puede ser una foto mala con más puntos. En el experimento, Pogue realizó tres fotografías idénticas, a 5, 8 y 13 megapixels respectivamente, y mandó imprimirlas en tres pósters del mismo tamaño, que colgó en la calle. Únicamente una persona fue capaz de acertar.
Menos es más, también en diseño de producto
Tendemos a pensar que mayores (o mejores) características de un producto dan mejor resultado, pero no siempre es así. Como usuarios, cometemos el error de buscar mejores prestaciones, en vez de las más ajustadas a nuestras necesidades. Como siempre, la tecnología avanza a velocidad de vértigo mientras nuestras capacidades siguen siendo las mismas.
Una navaja suiza tiene muchas posibles funcionalidades. Pero, ¿realmente las necesitamos todas? Es posible que con un cuchillo y una tijera tengamos suficiente. Muchas funcionalidades pueden ser contraproducentes para un correcto uso del producto. Menos es más, también en diseño de producto. No se trata de tener productos más completos, sino más ajustados a las necesidades del usuario. Por eso creo que cuando hablamos de Web 2.0, RSS, redes sociales y otras historias, no debemos olvidar que el factor clave de éxito son las personas, no la tecnología. El producto “sólo” debe conseguir ser útil a la mayor cantidad de usuarios. Ni más ni menos.
Créditos de la fotografía: stallio en Flickr (bajo licencia Creative Commons)