Estimulando la participación de los usuarios

3

La participación de los usuarios suele ser irregular. Mirando empíricamente del universo online, Pareto sigue arrasando (acompañado de su larga cola). Para empezar la regla 90-9-1 de la mayor parte de los sistemas web: 90% de multitud silenciosa que no participa, 9% de usuarios que participan con cierta frecuencia y 1% de usuarios que concentran casi toda la acción. Ejemplo claro es la Wikipedia. Incluso es más bajo en la blogosfera, donde esta regla se transforma en la regla 95-5-0.1.

Esto hace particularmente difícil evaluar tendencias -el propio sentimiento de la comunidad- porque los resultados siempre estarán sesgados por el perfil de los participantes. Participar es una decisión personal, y eso quizá se escapa a las leyes de la lógica.

¿ Cómo construir una comunidad de éxito ? No hay reglas mágicas, aunque Nielsen algunas pautas para estimular la participación:

  • Facilita la contribución del usuario. Cuántas más facilidades ofrezcas, más probabilidades de participación.
  • La participación como efecto colateral. Deja que los usuarios participen con “esfuerzo cero”, haciendo que la participación sea un efecto colateral de algo que deben hacer (como en el sistema de recomendaciones de Amazon)
  • Edita, no crees. Haz que los usuarios aporten sus modificaciones sobre un modelo, no obligues a crear de cero, desde el folio en blanco.
  • Recompensa -pero no demasiado- a los participantes.
  • Promueve a los participantes de calidad. Dando relevancia extra a las personas que más y mejor contribuyen.

¿Son aplicables los componentes de capacidad, trabajo y compromiso para las empresas del conocimiento? Quizá sea suficiente con la aportación a través de la propia iniciativa de las personas. Pero, ¿la iniciativa no es otra competencia del espectro emocional que puede evaluarse y, sobre todo, desarrollarse?

Tecnología y early-adopters

0

Llevo unos días dándole vueltas a los “early-adopters” y cómo afectan a la innovación y a las tendencias. Para el que no esté versado, un “early-adopter” es aquel que se apunta a todas las tendencias desde el principio, un pionero. En mi caso, aplicado al mundo de la tecnología, ser pionero en una nueva actividad tiene ventajas, pero también inconvenientes. Tu capacidad para diseñar productos a 5 años vista tiene que ir pareja a un pulmón financiero que te permita aguantar en fase de desarrollo y mejora hasta que la necesidad de tu producto se haga evidente para el entorno. Entonces es cuando la ventaja de cinco años de experiencia se torna definitiva. Si no, se convierte en una soga, de ser el abanderado que encabeza la manifestación, pasas a ser el tonto que va con la bandera un kilómetro por delante.

La tecnología, y en especial Internet, aporta ricas y variadas experiencias. Pero es que, últimamente, tengo la sensación de que todo lo que gira alrededor de la tecnología es “demasiado cool”. Personalmente, aún siendo un “homo technologicus”, no creo ser un early-adopter, aunque haya gente que lo piense por tener un blog o un iPod. Quizá más que la media, pero no un pionero, desde luego. Mi teléfono móvil no ha tenido cámara hasta este último modelo (y porque me lo regalaron). Por el momento, no tengo excesivos ánimos hacia la Internet móvil.

Lo confieso: no me suscribo a cada nuevo servicio Web 2.0 que veo. Para mí, es materialmente imposible estar a la última con la producción actual. Pero es que creo que tampoco lo necesito. Lo intrínsecamente negativo no es usar las tecnologías o servicios que se ponen de “moda”, lo malo es utilizarlos únicamente porque están de moda, sin valorar claramente la segunda derivada, que es definir claramente para qué sirven y en qué nos facilitan la vida. Respuestas a necesidades reales. Que si no, nos suscribimos a todo como los drogadictos: “tranquilo, que yo controlo”. Soy usuario de pocos servicios. ¿ Por qué ? Pues porque el resto de servicios cubren necesidades mucho más específicas o necesidades que no tengo.

No creo que la tecnología deba guiar nuestra vida, sino facilitarla. Tenemos una herencia genérica y otra cultural, y la tecnología forma parte importante de esa herencia cultural. Desde que nacemos estamos rodeados de ella, aunque a veces sea imperceptible. Pero, en ocasiones, tantas facilidades nos “subnormalizan”.

Desde un punto de vista profesional, el planteamiento es el mismo: la tecnología no deja de ser un medio, que está ahí porque aporta valor añadido al negocio. Un amigo lo resume en una frase genial: “Si puedes hacerlo con una hoja Excel, no compres un ERP”. No te compliques la vida más de lo necesario. Eso sí, buscando un equilibrio entre ser un “fashion victim” y quedarse obsoleto.

La tecnología no es intrínsecamente buena o mala, todo depende de cómo -y para qué- se utiliza.

Créditos de la fotografía: 37prime en Flickr (bajo licencia Creative Commons)

Educar creativamente

3

Un buen lector del blog nos pone sobre la pista de la conferencia de que impartió Ken Robinson en TED, hablando de innovación y educación. La entrada es ciertamente interesante porque aporta luz sobre el tema de la creatividad y su (falta de) aplicación en los esquemas educativos actuales.

La primera idea es que el sistema educativo actual no está pensado para desarrollar la creatividad:

If you think of it, the whole system of public education around the world is a protracted process of university entrance. And the consequence is that many highly talented, brilliant, creative people think they’re not, because the thing they were good at school wasn’t valued or was actually stigmatized. And I think we can’t afford to go on that way.

La segunda idea es que, en todos los ámbitos de la vida, es lícito (e incluso sano) cometer errores. No hemos de tener miedo de cometerlos y tampoco castigarlos, porque son intrínsecos al proceso de aprendizaje e innovación. Nuestro sistema educativo castiga el error, por lo que estamos educando a gente que está fuera de sus capacidades creativas. La tercera y última lección aprendida es que debemos repensar el concepto de inteligencia, yendo más allá de la inteligencia académica. Aspectos como la inteligencia emocional son claves para el desarrollo personal y profeisonal.

Últimamente me rondan la cabeza las siguientes palabras: Razona antes de actuar. Interpreta antes de opinar. Reflexionar mejor que memorizar. Educar creativamente. Libera tu mente antes de crear.

Créditos de la fotografía: JD Hancock en Flickr (bajo licencia Creative Commons)

La inteligencia tiene alma de mariposa

10

Como hemos comentado, la inteligencia creativa es una capacidad genética, aunque también puede desarrollarse.

La inteligencia tiene alma de mariposa, decía Don Santiago Ramón y Cajal. Y buscó, a través del microscopio, las misteriosas mariposas del alma, en un intento obsesivo por esclarecer el secreto neuronal de la vida mental. No pudo y aún hoy nadie lo ha conseguido. El terrible secreto de la búsqueda de la perfección: qué hace que las personas sean humanas o cómo se integra en el cerebro la información procesada en distintas áreas corticales para producir una percepción unificada, continua y coherente.

Nos esforzamos por diseñar algoritmos más y más complejos cuando aún no hemos analizado todas nuestras propias posibilidades. No sabemos casi nada sobre cómo procesa la información. Lo que sabemos también es que usamos una gran parte de nuestro cerebro durante todo el día (incluso mientras dormimos). Mirad una resonancia magnética. Se ha demostrado que es un mito esa afirmación de que únicamente utilizamos el 10% del cerebro, aunque algunos se empeñen en demostrar lo contrario.

En nuestra mano está enseñar(nos) a utilizarlo. Aprender en nuevos campos, pensar de modo crítico. Aprender a ser artesanos, renacentistas, emprendedores, escultores de sentimientos, poetas, … Aprender nuevos idiomas, apreciar nuevas culturas desde otro punto de vista, conocer maneras alternativas de enfocar las cosas. O incluso aprender a pintar, bailar o escribir, aunque no lo hagamos de forma perfecta.

Apasionarnos por algo o, más importante, por alguien.
Quizá ahí están las almas de mariposa…

 

Podcast con Jordi Abad

8

No estoy muy integrado en el tema podcasting, pero Jordi Abad me hizo una invitación que no pude rechazar: participar en uno. El resultado lo tenéis en Podcast V: Entrevista a Alfonso Romay, una entrevista de 40 minutos donde hablamos cosas como mis hábitos como bloguero, el estado de la blogosfera hispana, la temática de este blog o las bitácoras que suelo leer. Si no eres un podoyente habitual, puedes empezar hoy mismo.

Por cierto, en algunos momentos de la entrevista se producen pequeñas interferencias que hacen que mi voz suene entrecortada.
Supongo que fueron problemas con la conexión. Os pedimos disculpas por ello.