Pasando al nuevo mundo o cómo demostrar estrechez de miras

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Decía Juan Freire en “Vengo de un mundo…”:

Vengo de un mundo donde lo que podías y, sobre todo, lo que no podías o debías hacer estaba bien delimitado. Esos límites los marcaba tu origen geográfico, tu barrio, tu lengua, tu “clase” social, tu dinero, tu formación académica, tu experiencia profesional,… Era un mundo sencillo, estático y aburrido. Ese mundo se acabó, aunque muchos de sus instigadores siguen viviendo entre nosotros. A veces, incluso, parece que nos siguen controlando; pero están acabados, son el pasado.

Los que venimos de ese viejo mundo, ya nos hemos liberado de esas barreras, pero de vez en cuando vuelven a atormentarnos cuando osamos romper esos límites. Los nativos del nuevo mundo ya nacen desprovistos de esas ataduras emocionales, por eso muchos no los comprenden, siguen anclados en el pasado. Exactamente esa es la sensación que me ha quedado después de leer este artículo (leedlo, no tiene desperdicio):

La mayoría de los cuales (de los bloggers) no parecen tener abuela, a juzgar por los piropos que ellos mismos se lanzan. Me ruborizo cuando leo frases como “lo que han dicho otros de mí: culto, gurú, orador donde los haya, hombre erudito, experto como ninguno…”

Lo primero que me sigue sorprendiendo es esa manida utilización del concepto del “egocentrismo blogosférico”. Probablemente somos egocéntricos o nos demos autobombo. Lo que tengo claro es que tener un blog demuestra una cosa: iniciativa, libertad, autonomía y pensamiento crítico, características poco comunes. Y precisamente de un entorno como los medios de comunicación, que nos acusan de una patología que demuestran padecer permanentemente.

La crítica sistemática y el desprecio al blog es ciertamente irritante. Y demuestra una estrechez de miras que me niego a aceptar que sea involuntaria. Quizá esta señora vea amenazada su presunta posición de liderazgo por la presencia de blogs. Como si los periodistas clásicos fueran los sumos sacerdotes de la verdad, la objetividad y la independencia. No me hagan reir, por favor. Por otro lado, es paradójico que los medios abran blogs con una pretendida (¿ y pretenciosa ?) intención de “estar a la última”, construyendo una imagen (entiendo que ficticia) de cercanía al lector/oyente/usuario. Como decía Andrés Pérez:

Creo que casi todos los profesionales que conozco que tienen un blog o una página personal la utilizan para darse a conocer, para “venderse”, pero también son un reflejo de sus valores, un foro en el que comparten experiencias y un medio para estar en contacto con sus clientes y quienes no lo son.

Un blog es la herramienta perfecta para quienes quieren mantenerse en contacto con su mercado, para quienes desean recibir retroalimentación y críticas constructivas. A lo mejor quienes no lo tienen es porque temen que los mensajes que van a recibir no son los que ellos esperan.

Créditos de la fotografía: Chinmay Mishra bajo licencia Creative Commons.

Libros electrónicos

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Muy interesante el artículo en Forbes sobre el nuevo lectores electrónicos.

Del mismo modo que algunas iniciativas de la Internet móvil, hace unos años la iniciativa de implantar libros electrónicos también fracasó. Motivos similares: dispositivos poco preparados y usables, un mercado inmaduro y la barrera del precio. El nuevo dispositivo tiene algunas características interesantes: un diseño más ergonómico, es ligero y dispone de una pantalla más parecida al formato físico.

Y es que la lectura en pantalla es un punto central a estudiar en el marco de las nuevas tecnologías para la transición de medios. Hay varios autores, entre ellos Umberto Eco, que construyen la oposición libro-pantalla sobre la base de identificar la pantalla como espacio multimedia fundado en la imagen y separado del texto como espacio del lenguaje verbal. Otros autores no están tan de acuerdo con este planteamiento dicotómico.

Donde no cabe duda, es que la publicación electrónica ofrece a las editoriales y a los usuarios una ventaja inmediata: la reducción del número de intermediarios, lo que debería tener efectos en la reducción del precio de los libros y en el aumento de beneficios y ventas para autores y editores. Como siempre, hay varias piedras en el camino. Por un lado, la falta de estándares: hay diversos formatos de publicación, normalmente atados a una plataforma predeterminada. Sería fundamental establecer unos estándares que la industria siguiera con objeto de facilitar su difusión. Por otro, la copia indiscriminada de información que a buen seguro tratarán de imponer las editoriales, con tecnología anticopia o DRM.

El libro electrónico plantea algunas oportunidades interesantes. La tendencia a combinar la lectura y escritura como una práctica indisoluble, que se propone en la web en forma indirecta a través de los formatos como los blogs. También podría ser una alternativa promocional para que escritores publiquen sin necesidad de seguir las pautas de los “circuitos marcados”, con unos costes asumibles. Todavía le tengo que dar una vuelta, pero podría ser la democratización de la edición.

Y existe una gran oportunidad de negocio para las editoriales de habla hispana, con un mercado potencial de 400 millones de lectores. El mercado electrónico del libro en español está siendo descuidado por el gran gigante Amazon. Aunque ofrece títulos en español, parece más interesada en vender otro tipo de productos que libros en ese idioma.

Me queda la duda de la aceptación por parte de los usuarios de estas plataformas para la lectura de libros electrónicos. Algunos usuarios estamos más familiarizados con las nuevas tecnologías, pero es poco probable que estos formatos atraigan al lector habitual de forma inmediata.

Por cierto, excelente reflexión de La Petite Claudine sobre el tema de la digitalización de libros en el hormiguero electrónico en “Los libros tienen lomos” .

La propiedad de la información

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La consultoría tiene la gran ventaja que te relacionas con multitud de personas, y eso te enriquece. Pero, en ocasiones, encuentras actitudes contradictorias con tu forma de enfocar las cosas.

En la reunión de esta semana, teníamos una reunión para preparar un plan de integración entre diferentes sistemas. Habíamos preparado con el departamento correspondiente las necesidades de datos de un sistema core para la organización. Ese sistema debe proveernos de diferentes datos, para alimentar los procesos que nuestro sistema desarrolla y poder darle finalmente algunos datos calculados. Sin embargo, la gente de Sistemas es reticente a dar más información que la que ellos entienden como neceseria. Cuando me dijeron que esos datos eran “propiedad de Sistemas”, yo pregunté incrédulo: Pero, ¿ esos datos no son de la organización ? No supieron qué contestar.

¿Por qué motivo cada persona se cree “dueña” de la información? ¿Quién es Sistemas para evaluar y preguntar para qué se necesitan esos datos (siendo datos que parecen en otros sistemas, además)? Y dejando a un lado la cuestión no resuelta de la propiedad de los datos, ¿qué empuja a un departamento/área/persona a no querer soltar lastre y dar información al resto de unidades funcionales?

Se habla del flujo de información entre departamentos como muestra de la salud organizativa. Igual es una ingenuidad, pero no entiendo cómo no se promueve la integración y la cohesión entre departamentos en el desarrollo de las actividades relacionadas con la gestión de procesos conjuntos. Porque os podéis imaginar las dificultades, incoherencias y retrasos que suponen la actual situación para el departamento solicitante en unos procesos que deberían estar automatizados.

Tendemos a ser seres propietarios, a decidir de quién es la propiedad de la información. A delimitar qué información ofrecemos a los demás (y para qué). A lo mejor la alternativa de liberar la información que generamos.

¿Tu vida es móvil?

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El uso de Internet móvil es escaso. Es evidente que la telefonía móvil se ha introducido en nuestras vidas, para quedarse. Más que de teléfonos móviles, deberíamos hablar de dispositivos móviles. Cada vez somos más consumidores de contenidos y servicios, de entretenimiento, incluso de producción de contenido. Sin embargo, a pesar de encontrarnos en plena transición de los aparatosos instrumentos de antes hacia potentes herramientas de comunicación multimedia, muchos de nosotros (entre los que me incluyo) no hemos interiorizado el uso de Internet móvil. Las barreras de entrada:

  • Los dispositivos hardware son poco accesibles económicamente
  • Los modelos, a nivel hardware, son extremadamente variados y diferentes entre sí
  • El acceso a la red, en España, a través de estos sistemas, es muy caro aún
  • Los agentes de usuario de la web móvil quedan relegados a un plano secundario, en favor de no agotar al usuario con nomenclatura nueva y compleja
  • Los proveedores de información aún no se han percatado de que el futuro está en la web móvil

Yo añadiría que la oferta de servicios debería estar más adaptada a las necesidades e intereses de cada usuario. Y más baratos, porque al coste actual de ver videos o la TV en Internet en España es exageradamente caro. Pensemos en los servicios que han triunfado como el SMS, con costes pequeños y gran facilidad de uso. El único mercado que he visto maduro para estas aplicaciones es el mercado japonés. ¿ Por qué? Porque allí los servicios de Internet móvil son más baratos, incluso con tarifa plana.

Y es que la “culpa” no es únicamente del usuario: recuerdo (allá por finales de los 90) la euforia de las operadoras con WAP. Aquello perdió fuelle, principalmente porque el mercado no estaba (ni probablemente está) maduro, no había dispositivos apropiados y los esperados servicios de m-commerce no terminaron de cuajar. Y de aquellos polvos vinieron estos lodos. El mercado no tenía la necesidad de esos servicios. Después hemos visto el fracaso de 3G, con tecnologías muy competitivas como Wi-Fi o WiMax que se comen el pastel a precios mucho menores, aporta mayor ancho de anda y se integran con mutitud de dispositivos.

Quizá proyectos como FON cambien las cosas.

Créditos de la fotografía: Irita Kirsbluma en Flickr (bajo licencia Creative Commons)

Nature apuesta por los blogs

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Leo en El Mundo que la revista Nature ha decidido comenzar un proyecto para tratar de mejorar el sistema de revisión de los estudios científicos que recibe y, posteriormente, publica. Y todo ello a través de blogs: “La idea permitirá a los científicos colgar sus trabajos en un blog para que sus colegas puedan revisarlos y criticarlos abiertamente a través de la Red.” Esto no acabará con el tradicional sistema de revisión por pares, con el que varios expertos en la materia corrigen un trabajo antes de su publicación en la prestigiosa publicación, sino que ambos convivirán en paralelo.

Cualquier lector podrá ver los comentarios que se hacen a los estudios, pero sólo miembros de la comunidad científica acreditados podrán enviar sus opiniones a la revista, cuyos editores serán los encargados de filtrarlos y publicarlos aquí. ‘Nature’ ha anunciado que tendrá en cuenta estos comentarios junto con los que se reciban a través del procedimiento tradicional para decidir finalmente qué estudios publica y cuáles no.

Si el objetivo es ofrecer un procedimiento de crítica sobre el contenido de los artículos, que sea de la más alta calidad, ¿ por qué nos parece tan descabellado compartir nuestro conocimiento con los demás si eso redunda en beneficio del conjunto ? Seguramente porque nuestro ego nos impide pensar con claridad en muchas ocasiones…

Julen Iturbe habló de los beneficios de la información 100% abierta en la empresa. Igual puede asociarse a cualquier otro entorno, como el científico.

Me parece buena iniciativa: utilizar los blogs como sistema de comunicación de la ciencia para asegurar que la mayor cantidad posible de artículos, muy especialmente los científicos, sean fidedignos en los hechos y cumplan con un alto estándar de calidad. Sólo así se puede agregar e integrar.