Inteligencia emocional y cuidar la mente
Un tema que trabajo es la aplicación de modelos de competencia.Son modelos que permitan a una organización identificar los conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para tener éxito en tu puesto de trabajo. Y, por otro lado, ayuda a las personas desarrollarse para alcanzar las cotas que tanto la organización como él/ella se exigen.
La inteligencia emocional forma parte de estos modelos que aplicamos. Según Daniel Goleman, su precursor, es “la capacidad para reconocer sentimientos en si mismo y en otros, siendo hábil para gerenciarlos al trabajar con otros”.
El domingo, mientras veía como Zidane perdía los nervios con Materazzi, pensaba en esa inteligencia emocional. A Zidane no le faltan competencias personales asociadas a la inteligencia emocional: iniciativa, liderazgo, trabajo en equipo, orientación al logro, influencia, etc. Incluso es capaz de desarrollar a otros, haciendo su fútbol mucho mejor. Pero falla estrepitosamente en su autocontrol emocional: actúa impulsivamente en situaciones de estrés, no mantiene la compostura y el optimismo y canaliza esa frustración en agresividad evidente. Un buen ejemplo de lo que no debería ser. Como un mal jefe: pierde con facilidad el control de la situación y de sí mismo, generando un entorno laboral conflictivo y bajando el rendimiento de su entorno.
Cada vez son más los estudios sobre los recursos humanos en la empresa que echan mano de las experiencias de éxito del deporte. En todo deporte (y en la vida), la psicología evidencia conductas y explica resultados. Esa es nuestra gran ausencia en el Mundial. España no tiene jugadores emocionalmente inteligentes. Los jugadores han de entender sus emociones para controlarlas. Así se logra la mentalidad ganadora. Ese puntito es el diferencial entre ganar el Mundial y esperar otros cuatro años.
Cuidar tu mente es administrar tu vida. Debemos cuidar la mente, nutrirla y cultivarla diariamente. Tomar conciencia de su enorme poder. No importa lo que te ocurra, tienes la capacidad de elegir libremente tu reacción. Utilicemos nuestra propia capacidad emotiva de dar soluciones y respuestas equilibradas.
Créditos de la fotografía: practicalowl en Flickr (bajo licencia Creative Commons)