La viralidad de la Web 2.0

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Mucho se ha hablado (y se seguirá hablando) de la Web 2.0 y sus variantes: Empresa 2.0, Ciudades 2.0, Consultoría 2.0, etc. Incluso estos días se presenta un libro sobre el tema y han creado un interesante mapa visual.

Últimamente he experimentado bastante su característica más “demoledora” (y enriquecedora): la viralidad, es decir cómo unos usuarios fomentan el uso de estas aplicaciones a otros usuarios, generando un cadena difícil de parar. Y esto provoca que haya mucha gente interesada en estas aplicaciones, en convertirse en el nuevo YouTube. En mi caso, lo que realmente me asombra no son los “pelotazos” de la Web 2.0, sino la capacidad de generación (viral) de contenidos útiles.

Creo que Flickr (donde guardo mi fotolog) es un gran ejemplo de viralidad. Llenaron un nicho de aplicación que no existía con una aplicación sencilla (de uso, no de programación) y ahora tienen 60.000 transacciones de base de datos por segundo, ahí es nada, con una asombrosa estabilidad. Facilidad de uso a la vez que facilidad de generación de contenidos y participación: usuarios que crean grupos e invitan a otros usuarios a subir sus fotos, a comentar al menos 2 de las fotos anteriores, a marcar otras fotos como favoritas. Comentarios en tus fotos. Un muro de motivación que apuntala tus ganas de seguir usando esa aplicación. Las personas son protagonistas, como le gusta decir a Julen.

Y además, muchos de ellos permiten el uso (bajo licencia abierta) de sus fotografías, lo que alimenta esa viralidad. Y, por si fuera poco, la calidad de muchos trabajos es espectacular.

La vida blogueada

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Algunas personas cercanas se plantean cerrar su blog. “No tengo cosas que contar”, suele ser la excusa. Pienso que lo bueno del blog es que permite exteriorizar esos pensamientos, preocupaciones o sentimientos. Además, los blogs han servido para recuperar ese hábito (casi) perdido por escribir. Y por leer, como algunos recordarán.

Es agradable que te lean, leer a otros, conocer sus opiniones aún antes de conocerlos en persona. Entablar conversaciones, íntimas o públicas. Pero no es lo único, ni mucho menos. Y es curioso cómo se llega a ese estatus de “vida blogueada”, que comentaba Enrique Dans en aquella entrevista de El País.

Y es a través de su “ventana al mundo”, como llama Susana a su blog, ha intensificado algunos de sus intereses. “Tener el blog te obliga a leer mucho y a estar más conectada con la actualidad de la televisión. Ahora que hay gente que me lee estoy obligada a dar opiniones que estén sustentadas”. Así que diariamente, como blogger ortodoxa, repasa unas 40 fuentes de información. (…)

¿Tiene un poco de vicio?” escribir en el blog, recoge retóricamente Susana, “pues sí; pero es agradable que te lean, leer a la otra gente y comenzar a saber qué es lo que piensan. Y poder trabar relaciones que de otra forma no se producirían”. En la misma línea apunta el padre: “Te encuentras con gente que no conoces, pero a la que has leído y sabes cómo piensa, y con quienes tienes temas en común, y no te cuesta nada entablar una conversación con ellos”. Es lo que Enrique llama “la vida blogueada”.

Como antiguo escritor compulsivo y viéndolo con algo de distancia, me lo estoy tomando de forma más tranquila. Ahora trato de leer más y escribir menos. Y reconozco que me gusta releer antiguos posts, ayudan a recordar y consolidar reflexiones pasadas.

Simplemente escribe lo que piensas, con tus propias palabras. No lo dejes, hay gente que quiere saber de tí. Aunque nos veamos a diario.

Créditos de la fotografía: GotCredit (bajo licencia Creative Commons)

Política actual y los ciudadanos hackers

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Se acercan las elecciones, y cómo siempre en este país, sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando suena. El modelo tradicional de partido (“vote y olvide”) está cercano a la desaparición o al cambio radical. No hay posibilidad de seguir mantenimiento este esquema de crispación-insulto-falta de ideas y propuestas. La cuestión que se plantea es si los partidos pueden reinventarse y caminar con la sociedad al mismo paso.

Paul Hilder se basa en la experimentación democrática global para presentar una visión del partido político para una era de “política abierta”:

Can a new form of open political party inaugurate a new era of open politics?

“We need to see our parties less as ‘war headquaters’ and more as biodiverse think–tanks or workshops”, says George Papandreou.

In most western countries party membership is falling faster even than election turnout. Widely observed and studied, the phenomenon was recently anatomised in the Financial Times by Tom Bentley and Paul Miller (“Party poopers”, 24 September 2004). Old ideologies appear to have vanished, replaced by spin, managerialism and nostalgia. Direct action on the streets or single-issue organisations seems to offer more hope of positive change. Most politicians are viewed as liars. But their faceless parties are trusted even less.

Our critical imaginations should be sharpened by the awareness that parties as formerly understood may be disappearing. Who benefits, and how?

Parece que las viejas ideologías se han esfumado y que han sido reemplazadas por la imagen, las pautas del sector privado y la nostalgia. Es posible que la acción directa en las calles o las organizaciones que promueven una sola causa ofrezcan una mayor esperanza de cambios positivos.

Estos últimos años hemos visto iniciativas como “El Alcalde Eres Tú”, que pretenden acercar la opinión ciudadana a los dirigentes locales, como prueba piloto de participación más directa. Aunque estas consultas puntuales parecen interesantes, pienso que se quedan cortas de inicio. Lo que debemos desarrollar es una cultura política realmente participativa, donde el ciudadano se acerque a los procesos de debate y colabore en la reflexión y la toma de decisiones para adoptar medidas consensuadas. Y el entorno local parece el escenario propicio para afrontar estos retos.

Estamos dando los primeros pasos, pero reviven la idea de soberanía popular, de un cierto “republicanismo cívico” (como lo denomina Hilder) que permite un enfoque autoorganizado donde el ciudadano puede colaborar y participar. Ciudadanos hackers que actúan.

Viajes, vacaciones y expolios

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Nunca fui un gran aficionado a la montaña y descubrirla en toda su amplitud con más de 30 años es una pequeña frustración. De momento, Ordesa deberá esperar: no hubo tiempo para todo. Eso sí, he conocido un poco mejor todo el valle de Tena, desde Biescas hasta el Portalet, y el sur de Francia. Y he descubierto un territorio lleno de encanto y de una naturaleza desbordante. Por no hablar de la magnífica labor de recuperación de iglesias románicas y mozárabes que realizan desde Amigos del Serrablo.

Sin embargo, también ha habido decepciones. La mayor ha sido comprobar cómo están machacando el entorno natural de los Pirineos. Desde la especulación urbanística más exagerada con la construcción de urbanizaciones de lujo y sus campos de golf hasta la sobreexplotación en forma de pistas de esquí como fuente (pienso que temporal, quizá me equivoque) de ingresos. Agresiones y expolios, al fin al cabo. Elementos extraños en un cuerpo extraño.

Los Pirineos no pueden ser, sin más, el espacio de ocio y recreo de los habitantes de la ciudad. O como fuente inagotable y barata de recursos. Es necesario un debate reflexivo y mesurado, sin presiones políticas o urbanísticas. Ya hay una Ley de Costas, pero no una Ley de Montañas.

Y creo que también se hace necesaria una conversación más fluida norte-sur. En un espacio compartido de tanta riqueza, nunca sobran las medidas consensuadas y más en zonas geográficas con las mismas problemáticas: despoblación, malas comunicaciones, escasez de actividad económica, problemas de atención sanitaria y escolar… Recordaba las sabias palabras de Reinhold Messner:

Hay que buscar un equilibrio creativo entre economía y ecología, entre desarrollo y conservación. No tiene sentido abandonar las montañas, porque la erosión acabaría con ellas. Pero también debemos protegernos contra la sobreexplotación.

Y es que todos somos responsables de la preservación y del uso racional de un entorno que sufre tanto nuestros desmanes. Parece deshonesto darle infraestructuras a cambio de urbanizaciones, de obtener lo que necesita para su desarrollo como compensación al desastre que se avecina. Es una lástima que el futuro de estas zonas sea el turismo masivo de nieve o la emigración.

Por cierto, blogobrother, que hicimos en coche gran parte del recorrido de la Quebrantahuesos (sólo nos faltó la ascensión al Col de Marie Blanque que estaba cerrado) y tienes mérito, mucho mérito. Madre mía, lo que te espera.

La extraña sensación de aparecer en una enciclopedia

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Desde hace varios días veo que me llegan bastantes visitas desde es.wikipedia.org. Así que haciendo un poco de búsqueda inversa, me he dado cuenta que alguien ha colocado un enlace a mi post sobre procrastinación en la entrada correspondiente de la Wikipedia.

Es una sensación extraña ésta de aparecer en una enciclopedia, por muy digital que sea. Una sensación rara porque nunca pensé que algo personal, escrito para reflexionar sobre temas subjetivos (de mi sujeto, claro), pudiera llegar a una página de ese alcance. Quizá como apuntaba David de Ugarte:

Un blog es un proyecto vital que gana nuestra confianza no sólo por lo que dice, sino porque nos relata también el contexto de quién lo dice, dándole humanidad y lógica a una evolución en la que la confianza se pone por ambas partes: lectores y bloggers. Por eso lo biográfico es un componente esencial de los blogs.

Es la extraordinaria potencia y proyección de la Sociedad Red. De todos modos, sea quien sea quién lo propuso, me alegro que le resultara lo suficientemente interesante como para recomendarlo así.

Créditos de la fotografía: Marco D en Flickr (bajo licencia Creative Commons)