Ideas radicales y políticas retributivas

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Otra idea radical, la retribución no individualizada:

Creo que las empresas deberían huir cada vez más de las retribuciones personalizadas. Mis razones:

  • Sea cual sea el sistema, va a ser justo para los que más crezcan en pelas e injusto para quienes no crezcan tanto… y éstos últimos siempre meten mucho más ruido que los primeros, te lo aseguro.
  • La inversión en definir el sistema no genera retornos suficientes. Vas a sufrir reuniones malsanas que pueden hacerte comprender lo que es una migraña retributiva.
  • Distinguir personalmente con dinero supone aceptar que los equipos no son tan importantes como siempre predicas. Luego no vengas refunfuñando.
  • Los objetivos o lo que coloques como referencia para personalizar la retribución es discutible… y, si no, mira cómo lo vas cambiando año a año. Hoy es una cosa y mañana otra.
  • Las envidias por las diferencias retributivas son la semilla del deterioro de las relaciones personales.

Mi enfoque es radicalmente diferente. Tal y como lo veo, el problema es precisamente intentar medir evaluar a todos únicamente por lo que su puesto dice. Lo cual no es intrínsecamente negativo -porque ofrece un marco de referencia-, pero obvia un punto fundamental: las capacidades de cada persona. En mi opinión, la equidad no está en que cada empleado que ocupa el mismo puesto cobre lo mismo, sino que lo haga en función de su nivel competencial. Es decir, en su capacidad para aportar valor al negocio. Esto supondría una remuneración acorde con los conocimientos, habilidades técnicas, competencias personales, experiencia y contribución efectiva (resultados tangibles).

No veo cuál es el efecto espúreo de flexibilizar e individualizar las retribuciones, en base a (1) competencias y (2) resultados alcanzados. Incluso aderezado con un cierto porcentaje subjetivo. Y tampoco creo, como Julen, que la gestión de competencias sea ciencia ficción empresarial. La estoy viendo funcionar en varias empresas con las que trabajamos con resultados satisfactorios.

Recibes un salario mayor en tanto que esté más capacitado para desempeñar un mayor número de funciones dentro de la organización, lo cual te hace, sin duda, más valioso. Si somos capaces de establecer un mapa de competencias, valorar y clasificar los perfiles de los puestos/funciones y evaluar de forma lo más objetiva posible (incluso con varios evaluadores, para evitar suscpicacias) el potencial competencial de las personas, podremos definir una estructura básica de retribuciones asegurando la equidad interna. ¿ Por qué se le sube el sueldo a ese compañero ? Pues porque tiene un nivel competencial superior al tuyo, en competencias clave para la organización y su aportación al negocio es superior. Y, además, consigues resultados tangibles.

Datos numéricos, cuantitativos y cualitativos. Si pagas igual a alguien mediocre con resultados mediocres que a alguien que consigue resultados excelentes (aunque tengas el mismo trabajo), estás entrando en el terreno de los agravios comparativos la injusticia y de la falta de equidad. Eso creo que sí provoca desmotivación. Aparte creo que el planteamiento de Julen -en caso de aplicarse- únicamente valdría para puestos muy homogéneos, muy abajo en la estructura organizativa (técnicos, administrativos, …). ¿ Cómo valorar de igual forma el trabajo del Director Comercial con el Director de Sistemas o el Director de Producción ? Sus responsabilidades son tan absolutamente diferentes, que no es posible aplicar ese esquema.

Y añadamos también un componente subjetivo a la receta: incentivos ligados a niveles de cumplimiento de desempeño, por muy subjetivizados que estén. Basado en la confianza, en el buen hacer o incluso en la forma de hacer las cosas: no es lo mismo conseguir los objetivos “j*diendo a todo el mundo los fines de semana” (perdón) que hacerlo de otro modo.

Como decía en los comentarios, será que soy ingeniero y me gustan los datos cuantitativos o que, a veces, soy más iluso o veo las cosas con más ilusión que el resto.

Al final, todo se basa en la famosa teoría de las expectativas, pero entramos en las pantanosas aguas de la motivación y eso da para otro post.

Web ¿ 2.0 ? en entidades culturales

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Interesante estudio en DosDoce sobre la manera en que las entidades culturales están incorporando las nuevas tecnologías en sus estrategias de comunicación y en la promoción de sus exposiciones y actividades culturales. Y el suspenso es generalizado. La mayoría de los sitios web de las entidades analizadas no ofrece posibilidades de interacción con el visitante ni incluye enlaces con otras webs. Por otro lado, sus contenidos, que tienen un enfoque meramente informativo, apenas son actualizados.

El estudio refleja que tan sólo un 23% de las entidades culturales analizadas ofrece canales de comunicación colaborativa (foros, blogs, comunidades virtuales, etc.). Por otra parte, el informe indica que menos del 8% de las entidades culturales analizadas ofrece sus noticias/notas de prensa a través de aplicaciones de sindicación de contenidos (RSS, Atom, etc.) y que tan sólo un 9% de ellas permite descargar documentos multimedia, como archivos sonoros y visuales de las exposiciones, entrevistas con el comisario/artistas, descarga de visitas guiadas en formato MP3, etc.

Es evidente que Internet es, cada vez más, puerta de entrada a posibles visitantes y turistas que planifican la visita a un museo, fundación o centro cultural.

No podemos cometer estos errores de bulto en la promoción de museos y centros de arte. Pero, claro, la buena de la Ministra de Cultura tiene otras preocupaciones.

Esos locos con sus locos cacharros

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Como sabéis, cuando estuve en Tokyo compré un iPod. Un gadget chisme (en Aragón, pijorrico) que ha cambiado mis trayectos de casa al trabajo y viceversa.

Ahora Microsoft contraataca con el nuevo Zune (para Navidades), y esperan convertirlo en el principal rival del iPod de Apple. Tiene algunas funcionalidades adicionales muy interesantes como conectividad inalámbrica, sintonizador FM y una pantalla de 7 cm. El diseño me gusta bastante menos que el del iPod: será ese modelo color café que no me convence nada. Difícil tarea la restar cuota a un producto muy funcional, con un buen diseño y que tiene más del 50% del mercado de reproductores de música digital.

Y más si ellos mismos se van poniendo piedras en el camino. Hay una funcionalidad que creo que supone el suicidio de Zune: puedes compartir canciones via Wi-Fi (sólo una vez por canción, ridículo), pero además te limita (a través de DRM) a que esa canción únicamente pueda reproducirse un máximo de 3 veces y durante un período de 3 días. Esta estrategia me parece que es definitivamente nefasta para las intenciones de Microsoft. Salvo que el precio de salida de Zune sea claramente inferior al iPod lo tiene crudo. ¿ Quién va a querer pagar por algo que no puede utilizar como quiere ?

De todos modos, sigo sin tenerlo claro si lo que pretenden es disminuir la cuota de mercado de Apple o simplemente convertirse en otro cruzado anti-piratería. Parece que las discográficas siguen siendo quienes “cortan el bacalao” en el negocio.

 

El papel del mecenazgo en la innovación

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Innovación. Esa palabra está en la agenda de todos nuestros políticos. El crecimiento económico de un país se basa en su productividad y ésta aumenta en la medida en que se introduzcan tecnologías como resultado de la innovación. De aquí que la innovación sea un factor clave para las economías.

Hace unos días, David de Ugarte reflexionaba sobre el papel del mecenazgo en la innovación. En ella, incluía una referencia de Fernando Flores destacando la política de innovación de Singapur:

Imagine a global city where technology, collaboration and networking connect everyone, everywhere. Imagine a world where services, products and information are just a click away, where streamlined e-processes are an integral part of life and where security and access control are taken for granted.
Imagine a world of seamless interaction and convenience. Imagine your world.

En 10 años, aspiran a desarrollar un modelo que fomente la creatividad e innovación, que conecte empresas, individuos y comunidades a través de infraestructuras eficientes de comunicación y, por si fuera poco, a exportar ese modelo a otros lugares del mundo. Entre las medidas, conseguir que el 100% de los hogares con niños en edad escolar dispongan de un ordenador con conexión a Internet. Ambiciosos proyectos.

En este caso, lo realmente interesante es que el liderazgo del proceso ha sido dirigido por el gobierno (como ha explicado Juan en varias entradas), desarrollando un concepto de ciudad que atraiga a emprendedores, creativos e innovadores que permita atraer inversión y conocimiento.
Desde luego, el papel del Estado es imprescindible como promotor de algunas facetas de la difusión de la innovación, aunque no creo que un excesivo intervencionismo estatal sea positivo. Por otro lado, en mi opinión el caso de Singapur tiene una gran ventaja: al tratarse de una ciudad-estado, la propia concentración geográfica reduce los costes y facilita los contactos sociales necesarios para el desarrollo de redes de intercambio de información y conocimiento.

En esa línea, la propia Unión Europea ha presentado ambicioso plan de innovación de 10 puntos:

  1. el establecimiento de sistemas de enseñanza que favorezcan la innovación;
  2. la creación de un Instituto Europeo de Tecnología
  3. el desarrollo de un mercado único de trabajo para los investigadores;
  4. el reforzamiento de los vínculos entre los investigadores y la industria;
  5. la promoción de la innovación regional a través de nuevos programas de política de cohesión;
  6. la reforma de la normativa de ayudas estatales para la I+D y la innovación y mejora de las mecanismos de orientación sobre los incentivos fiscales en esta materia;
  7. mayor protección de los derechos de propiedad intelectual;
  8. el establecimiento de impuestos sobre el derecho de autor para los productos y servicios digitales;
  9. el desarrollo de una estrategia para los “mercados piloto” que favorezca la innovación;
  10. el fomento de la innovación a través de la contratación pública y privada.

Algunos puntos parecen evidentes: la educación debe promover el talento y la creatividad desde un primer momento, y por tanto, se convierte en imprescindible para el desarrollo de inicitivas innovadoras. También, por supuesto, la intermediación entre los mundos de la ciencia, la tecnología y la empresa, con el objetivo de promover el traspaso del conocimiento generado en los centros de investigación para adaptarlo a las necesidades reales del mercado.

Echo de menos medidas concretas en temas de desarrollo de infraestructuras como en el caso de Singapur (tendré que leerme más en profundidad el texto, quizá estén contempladas). Un reto evidente es, además, cohesionar esas iniciativas de modo que se equilibren por todo el territorio de la Unión, evitando incrementar las diferencias ya existentes. Por otro lado, se plantea otro debate interesante: ¿ hasta qué punto es necesario “proteger” la innovación con patentes y derechos de propiedad intelectual ? O al menos, ¿ es necesario en todos los ámbitos de innovación tecnológica y científica ? Porque ejemplos de innovación sin patentes también hay.

Y, ¿ dónde se quedan los mecenas de los que hablaba David ? Sigue siendo necesario estimular el papel de los innovadores privados y su actitud ante la innovación.

Créditos de la fotografía: StockMonkeys.com en Flickr (bajo licencia Creative Commons)

Juegos de seducción con el usuario

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Entrar en el mundo de las sensaciones.

Durante el último cocktail Cadius, estuve hablando con Silvia Arcos del diseño como elemento de seducción del usuario. Ya tenía pensado hablar sobre el diseño como puerta de entrada a las sensaciones, así que la conversación sólo ha acelerado el proceso. Mi intención no es ser dogmático, sino únicamente compartir una pequeña parte de las sensaciones que se experimentan en ese proceso creativo. Silvia lo definió perfectamente:

Debate bastante interesante el de las “Armas de seducción”, nos encontramos ante algo tan evidente, que no debería ser algo novedoso a estas alturas, defendamos, pues, un proyecto, de total usabilidad como una mirada bien dirigida y penetrante, una caricia que defienda la accesibilidad universal, un beso de sabor afrutado como un buen grafismo, y asi podríamos seguir como en una noche romántica entre bailes de redes y usuarios, entrelazados…

Como se lee entre líneas en su definición, no existen técnicas cerradas. Lo bueno del arte de la seducción es combinar ingredientes hasta encontrar la fórmula exacta y la dificultad está en conseguirlo con cada usuario, en cada guiño y en cada mirada. Y del mismo modo que en el proceso de seducción, la interacción es fundamental. Tendemos a pensar disyuntivamente entre seducir y ser seducido, cuando ese juego es como el oleaje: vas y vuelves, seduces y eres seducido a partes iguales.

El camino del diseño es un viaje con posibilidades infinitas. El diseño es una expresión creativa en esencia, y la “necesidad” de hacerlo correctamente surge de nuestra total predisposición por contemplar todos los detalles, desde los más importantes (en apariencia) hasta los más insignificantes. Convertir todo cuanto experimentas en algo tangible, realizable, intrínsecamente útil. Puedes crear diseños transgresores, clásicos, experimentales o críticos, pero sólo una persona puede verificar la validez de tu diseño: el usuario. Mal necesario para algunos, es siempre la parte peor tratada del proceso de diseño. Sin embargo, nuestro objetivo debe estar claro: dar satisfacción a sus necesidades, utilizando todas las técnicas de seducción a nuestro alcance. Un susurro, una mano apoyada en el borde de la cama, una palabra evocadora, un aroma inolvidable. El diseño, para seducir, debe ser eficaz, imprevisto, generar sensaciones y provocar disfrute.

Pero la creatividad adora las restricciones. Necesitamos un mundo portátil, manipulable, accesible. Usabilidad, accesibilidad o grafismo se convierten en elementos fundamentales que estimulan esa implicación. Como diseñador, la máxima expresión se alcanza cuando percibes las conexiones: comienzas por enlazar un elemento con otro buscando causalidad, y poco a poco cada función adquiere un sentido a medida que las interacciones –finísimas, en hilos microscópicos- van tomando cuerpo y los minúsculos nexos de información adquieren relevancia. Supongo que debe ser como componer una canción: crear ritmo a través de una presencia no intrusiva, dinámica e inteligente. Dotar de vitalidad a una idea. En un momento dado, algo trasciende al borrador y la luz que te ciega la principio desaparece y con los ojos entornados, el tono sepia del improvisado se torna en colores cada vez más brillantes.

No es sólo la intuición, es el brote de sentido que surge con la emoción. Es el trabajo creativo del diseñador, quien debe conducir pero dejarse llevar. Exactamente la espontaneidad dirigida de la que hablaba Neruda. Crear, crear y crear estructuras “orgánicas”, palpables, con vida propia, que el usuario pueda entender, tocar, disfrutar, paladear, reconocer y entender.

Como diseñadores debemos comprender más diáfanamente el proceso emocional e intelectual que conduce al usuario. Y como usuarios, dejémonos seducir con pasión, y voluntad de disfrutar, como el amante que tiene el cuerpo deseado entre sus brazos por primera vez.