Lecturas retrasadas sobre liderazgo emocional

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Hace ya días que me recomendaron la lectura del artículo “El arte del liderazgo esencial” de Cris Bolívar. Me lo recordó que estuve echándole un vistazo a “El líder resonante crea más” este fin de semana: la importancia del conocimiento de las emociones en nuestro propio rendimiento. Los líderes resonantes son personas capaces de despertar entusiasmo en sus colaboradores y movilizarlos donde se desee, encausando las emociones de cada individuo. Cuando las emociones se transmiten de forma positiva el funcionamiento del grupo alcanza cuotas muy elevadas y, en cambio, quienes se inclinan hacia el resentimiento y la ansiedad provocan desintegración.

Lo mejor del artículo es que no dogmatiza sobre los aspectos del líder, sino que pretende ayudarnos a viajar del rol (personaje) a la persona (esencia), olvidar el rol (como algo fingido y superpuesto a uno mismo) para descubrir quiénes somos (la persona) y cuál es nuestro potencial de liderazgo esencial.

¿ Y cuáles son las claves del liderazgo esencial ?

  1. Incrementar el conocimiento sobre uno mismo
  2. Aprender a desaprender para descubrir y ampliar los verdaderos límites (¿ no es esto creatividad en estado puro ?)
  3. Vivenciar nuevas formas de relación (¿ los blogs como herramienta de desarrollo del liderazgo ?)
  4. Aplicar la experiencia a la propia realidad profesional

Y para ello, debemos equilibrar los cuatro verbos: tener, ser, hacer y estar. Únicamente, el verbo “ser” puede predominar sobre los otros tres: de ese modo, tendremos acceso a nuestro potencial y cualidades que nos ayuden a estar, hacer y tener lo que de verdad deseamos. Merece la pena leerlo y reflexionar un rato sobre el tema. Como reza el final del artículo: “Cada ser humano, cada líder, es su propia obra de arte maestra”.

Más ideas para mi proyecto de personal branding. La de lecciones que Andrés Pérez nos enseña cada día desde su tribuna autoconstruida y cómo nos ayuda a canalizar todas esas reflexiones.

Centros históricos en las ciudades

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Me gusta mucho la arquitectura. Sin embargo, es cierto que un paseo por las grandes ciudades te deja con una sensación agridulce de homegeneidad, de ausencia de innovación, fundamentada en que los arquitectos de la Gran Arquitectura actual son generalmente los mismos: Gehry, Libeskind, Koolhaas, Moneo, Foster, Calatrava, Nouvel o Kohn Pedersen Fox… Poquitos más y pare usted de contar. Escogidos como dioses con los dedos de una mano.

Luistxo Fernández lo refleja perfectamente hablando de las similitudes del downtown de Los Angeles con la transformación urbanística del País Vasco. Londres, París, Madrid, Roma, Barcelona, Viena o Tokyo tienen extrañas similitudes: los mismos comercios, las mismas marcas, los mismos trajes caros, los mismos rasgos faciales (bueno, en Tokyo no), incluso la misma sensación de impersonalidad. Extrañamente similares al Agente Smith en su Matrix. Parece como si las ciudades perdieran identidad en pos de una homogeneización masiva y se hiciera difícil apreciar dónde estás.

Hoy leía que MetLife subastará 110 bloques de apartamentos de Manhattan habitados por 25.000 personas de clase media. La subasta ha suscitado el interés de docenas de posibles compradores: familias del negocio inmobiliario de Nueva York, fondos de pensiones, bancos de inversión internacionales e inversores de Dubai. Es decir, si los altísimos alquileres neoyorquinos llevan años espantando a las clases menos adineradas, parecen crear un ghetto de exclusividad en pleno East Village.

Como apuntaba Pérez de Lama, la tradicional riqueza creadora de vida urbana y social en un centro histórico como el East Village -cuna de artistas, jóvenes, estudiantes e incluso inmigración- es anulada en beneficio del mercado inmobiliario, todo ello sustentado sobre unas supuestas políticas públicas de conservación del patrimonio, de turismo global y de seguridad ciudadana.

Decía Jane Jacobs, la defensora de la organización no planificada y de la vitalidad y creatividad urbanas, que la diversidad es la principal razón del desarrollo vital de las ciudades. Como decía en su última publicación, “Dark Ages Ahead” (2004), la civilización occidental está llegando a punto muerto. La sucesiva aculturación y la pérdida de la memoria, de cultura, valores e historia nos va a sumir en una nueva época oscurantista. Si no estamos ya en ella…

Debates sobre medición en blogs

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Se ha movido últimamente un debate sobre la necesidad de medir las visitas al blog. Es decir, esto es un blog personal y no debo rendir cuentas a nadie . Por tanto, ¿ es realmente necesario medir las visitas ? Como comentan en el blog de Telémaco: “No te imagines que los demás tienen tanto interés en escucharte como el que tú tienes de hablar”.

De momento, las seguiré utilizando. Me sirven, aunque sólo sea para engordar un poquito el ego o controlar por dónde vienen los tiros. Me interesa saber de dónde vienen mis visitas geográficamente, por ejemplo. O cuántos suscriptores tengo en en lectores de feeds. Ya hablé que esto implica cierto ombliguismo blogueril, pero mentiría si dijera que no consulto mis estadísticas. Quizá el debate debería centrarse en el valor de los indicadores: el debate no es “indicadores: sí o no”, sino qué medir y cómo hacerlo. Y se puede discutir largo y tendido sobre el tema.

Es cierto que tiene algo obsesivo eso de medir, medir y medir y tener un cuadro de mando para todo. Pero, de momento, utilizo Google Analytics, que muestra resúmenes rápidos -de forma bastante interactiva- con las últimas visitas, páginas vistas, ubicación geográfica de tus visitantes, informes de webmaster. Quizá un poco lento en la indexación respecto a otros, pero la capacidad de análisis es muy superior a la de otros sistemas de estadísticas. Después de varios meses utilizándolo, estoy realmente satisfecho.

Alfabetización y el poder de la blogosfera

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Estoy en proceso de alfabetización. Esto significa que estoy postulando entre mis amigos, conocidos, etc. las “bondades” de construir una personalidad en la Red (ya sea pública o no, realidad o ficción). Puede ser a partir de un blog, fotolog, una cuenta de Flickr, etc. Como decía Shai Agassi, consejero de SAP: “If you blog, you exist”.

Los argumentos se centran en las diferencias clásicas respecto a una página web convencional (facilidad de publicación, comentarios, estructuración de contenidos, metodología LIFO, etc.). Los blogs son conversación. Por otro lado, las excusas de mis “evangelizados” son variadas: “No tengo tiempo”, “Mi blog no le interesará a nadie”, “Seguramente no podré tenerlo suficientemente actualizado”… Como decía Dani hablando de ombliguismo blogueril, “somos un grupo de ególatras endogámicos y poco críticos que estamos en vanguardia”. Probablemente, es la imagen que proyectamos.

Sin embargo, incido mucho en el “poder de la blogosfera”. Hasta hace pocas décadas, el poder estaba ligado a tu posición económica y al acceso al conocimiento (véase realeza e Iglesia). De algún modo, esto sigue siendo así, aunque algo ha cambiado y es que prácticamente todos tenemos acceso al conocimiento. Ya no hace falta comprar la enciclopedia Larousse o Salvat, basta con tener una conexión a Internet para consultar la Wikipedia -que evoluciona a una velocidad mucho mayor que las tradicionales-.

Y, ¿ dónde está ese poder ? Pues, en mi opinión, el verdadero poder de la blogosfera es el dinamismo de sus miembros. Disponer el acceso al conocimiento no es suficiente, hay que ponerlo en acción. Actuar hace la diferencia. Son tus acciones las que te conducen al éxito o al fracaso, tu mente comienza a despertar.

El camino de la simplicidad

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Ya hemos comentado en otras ocasiones la importancia de la sencillez en la toma de decisiones estratégicas.

Tendemos a complicar la definición y aplicación de la estrategias, cuando una estrategia siempre debería diseñarse para “tener cintura” si se modifican las circunstancias del negocio. La visión estratégica no implica complejidad, no tiene por qué estar reñida con la simplicidad sencillez. Ya he visto unos cuántos planes estratégicos que se quedan en papel… Jack Trout lo deja claro: Las estrategias complejas, al igual que los planes de batalla complejos, están abocadas al fracaso, porque hay demasiadas cosas que pueden ir mal”.

La solución a muchos problemas de gestión está ahí: simplifiquemos nuestros procesos, hagamos que la información fluya por toda la organización y busquemos soluciones simples, aunque para ello debamos detenermos un rato a pensar. Y no olvidemos que vivimos en un mundo de cambio y hay que adaptarse a él. Incluso en el mundo natural las especies desaparecen, se extinguen.

Y es algo perfectamente extrapolable a otras disciplinas. Si te preguntas qué es simplicidad, John Maeda lo explica muy bien:

“Simple parts are most simple when there are few (versus many) parts. When there are fewer parts, there is an opportunity to distribute one’s precious time in fewer directions which results in a higher quality per part.”

Preciosa definición: sencillez como una oportunidad para no “molestar” a los demás, evitando que cometan errores. Ojalá en muchas organizaciones aplicaran esta frase…

Créditos de la fotografía: Brian Donovan en Flickr (bajo licencia Creative Commons)