Economía de la atención

4

David Sifry vuelve con más cifras de la blogosfera. Hemos alcanzado la cifra de 50 millones de blogs. Se crean 2 blogs y 18 entradas por segundo. La blogosfera se ha multiplicado por 100 en sólo tres años. Marea el futuro y es preocupante que se desvirtúe un mensaje con semejante explosión de datos. La referencia cuantitativa sirve a alguien como Technorati, pero desconozco si a los habitantes de la larga cola, aunque lo dudo. ¿ Y la cuantitativa ? Esa me parece más interesante. El problema es que el único indicador que puede usar Sifry es si un blog es spam o no. Porque la valoración de la calidad de un blog depende de cada lector. Él/ella analizará si leer tu blog merece la pena (infoxicación mediante).

Para mí, el debate a futuro no estará centrado en cuánto vale tu blog por la calidad de tus entradas, sino en cuánta atención seas capaz de generar y, sobre todo, de retener. No importa que sea una audiencia silenciosa o activa. Se habla mucho de la economía del conocimiento, pero deberíamos hablar de la economía de la atención.

Y es que la atención fluye de los individuos y es un valor añadido en sí mismo para los propios individuos. Porque, como nos han repetido hasta la saciedad, la Red trae nuevas formas de entender las cosas: la diferencia es que antes la atención se centraba en unos pocos puntos y, en este momento, cada uno somos un punto de atención.

Trabajamos más, pero nuestra productividad es menor

1

Los españoles trabajamos dos horas más a la semana que la media de la Unión Europea. Nuestro rutilante liderazgo desciende a los infiernos cuando hablamos de otros temas como porcentaje de asalariados a tiempo completo o días de vacaciones pagadas. Cada vez soy menos amigo de este tipo de estadísticas que aportan tan poca información. ¿No sería más lógico calcular la productividad media por hora trabajada? Porque ahí está nuestro cuello de botella. Pasar más horas no significa trabajar más. Nuestro problema es de productividad.

En España el impacto de la inversión acumulada en I+D en el progreso de la productividad parece ser mucho más limitado, algo que podría ser debido a la existencia de restricciones institucionales que impiden la innovación y el dinamismo económico y empresarial, ya que aunque la intervención reguladora puede ser positiva para el progreso económico, a partir de un cierto umbral el exceso de regulación conduce a pérdidas de eficiencia en la economía. Y así, nos va: con horarios laborales cada vez más extensos, donde la conciliación parece imposible.

Recuerdo una entrevista al astronauta Pedro Duque, donde afirmaba que en todos sus trabajos solía volver pronto a casa. En Europa, si trabajas más horas que el horario marcado para realizar un trabajo, eres considerado como ineficiente.

Créditos de la fotografía: JD Hancock en Flickr (bajo licencia Creative Commons)

日本 – Un nuevo compañero de viaje

2

Nuestro paso por el distrito de Akihabara, Tokyo me deparó un nuevo compañero de viaje: el iPod video 30 GB, también conocido como iPod 5G. Había tenido en mis manos el iPod Nano, pero éste es sensiblemente mejor.

En realidad, no llevaba intención de comprar tecnología en Japón, pero en vista de que estaba casi 100 euros más barato que en España y que llevaba tiempo planteándome la compra, me decidí. Es un juguete que produce una atracción inmediata, y más en color negro. La pantalla tiene un excelente contraste. Tenerlo entre tus manos es como disfrutar de un pequeño tesoro.

Sin embargo, le tengo que pegar un serio tirón de orejas a Apple: iTunes -el software de sincronización con iPod- es una “patata”. Está más pensado para la venta on-line de canciones que para facilitar el uso del iPod. Intentas copiar una película desde el disco duro y no lo permite pero tampoco te da ningún aviso. La sincronización es unidireccional entre el PC y el iPod, con lo que hacer una copia de seguridad de tus canciones y videos con iTunes es una quimera (aunque siempre hay gente que aporta soluciones creativas). Y esa pesadilla es todavía peor si utilizas dos PC, como es mi caso: la sincronización de librerías entre ambos es sencillamente imposible.

Además, el iPod viene vacío: ni un sólo video demo ni siquiera en el CD de instalación. Otra cosa que detesto es esa codificación del contenido del iPod. Puedes verlo como disco extraíble, pero no puedes acceder a los archivos físicos porque están ocultos y su nombre está codificado. ¿ Para evitar qué ? ¿ el pirateo de canciones ?

Visto lo visto, me he descargado EphPod para copiar las canciones con facilidad y poder modificar los tags ID3 y Videora iPod Converter para pasar las películas a formato iPod y poder llevarlas conmigo. Ambos muy útiles, funcionan bien y son gratuitos. De todos modos, independientemente del software, el producto merece la pena. La visualización de películas es excelente.

UPDATE (07.Ago.06): En basement.org le dan un buen repaso al interfaz de usuario.

日本 – Luces y sombras

0

Una batida rápida por algunas cosas que me sorprendieron de Japón:

  • Las tiendas de tecnología: te lo cuentan, pero hasta que no tienes en la mano una cámara de 10,2 megapíxeles no puedes creerlo.
  • Los teléfonos móviles, que forman parte inexorable en la vida cotidiana de los japoneses. Pantallas enormes que me fascinaron. En el metro, gente viendo la TV o leyendo el correo electrónico en su móvil. Algo más que simples herramientas de comunicación.
  • El karaoke: toda una experiencia que recomiendo a quien vaya a Japón.
  • El ambiente del metro: silencio sepulcral sólo roto por algunos turistas hispánicos que son observados con asombro. Curiosa su capacidad para aprovechar esas horas de metro o tren durmiendo, a veces de pie y colgados de una anilla. Recomendable ir en hora punta hacia la zona de negocios como experimento.
  • La locura por los juegos de azar, en especial el pachinko: En Japón siempre están llenas las salas de pachinko, ese popular juego de azar que no se ve más que en el país del Sol Naciente y que encandila a casi todos sus habitantes.
  • Los conbinis o tiendas 24 horas: siempre están abiertas al público y con una gran variedad de productos. Uno en cada manzana.
  • Cuervos en la ciudad: hay muchísimos cuervos que provocan verdaderos problemas de salud pública.
  • Los taxis y su apertura automática de puerta. No se te ocurra cerrar la puerta o el taxista te mirará con mala cara.
  • La afición a teñirse el pelo, incluso en gente de 50-60 años: ¿Quién dijo que los japoneses tienen el pelo negro?

Como no todo iba a ser perfecto, me quedó una pequeña decepción: el Shinkansen. Quizá la expectativa era demasiado alta o quizá no fue para tanto, pero nuestro AVE no tiene demasiado que envidiarle al tren bala japonés. La tecnología avanza y nos hace progresar, aunque a veces se echen de menos esos trenes ebrios, con su transcurrir delicioso, provistos de balanceo, siseo y tracatraca, con alma y estilo propios.

日本 – Maguro-san, el gran descubrimiento

0

La delicia del viaje fue sin duda, el maguro (atún). En sushi, sashimi o marinado, ha sido mi gran descubrimiento. Tener la oportunidad de probarlo fresco y recién cortado en los restaurantes junto al Tsukiji de Tokyo, la mayor lonja de pescado del mundo. Probablemente, con origen en alguna almadraba del Estrecho, pues nuestro atún es un manjar muy cotizado en aquellas tierras.

Desde aquel día: Maguro-san (Sr. Maguro). Se merece todos los honores.