Entornos autorregulados y las lecciones de los semáforos
En Drachten, una pequeña ciudad holandesa de 50.000 habitantes, han decidido sustituir semáforos por… amabilidad. El modelo que plantea es interesante: basar el funcionamiento de un sistema complejo en el criterio autorregulado de sus miembros, confiar en la administración en los ciudadanos.
Los cruces principales han sido transformados en rotondas, mientras que la preferencia en el resto de los cruces queda al albedrío de sus viandantes. Básicamente: la anarquía. Anarquía que ha eliminado accidentes graves y atropellos, al tiempo que ha propiciado un incremento del tráfico de bicicletas y peatones.
Entornos autorregulados. En lugar de seguir reglas rígidas, cada elemento del sistema se hacen responsable tanto de su seguridad como de la de los demás. El resultado de esta estrategia es un conductor más cauteloso, más civilizado y mucho menos frustrado en la conducción. En el tratamiento de sistemas complejos, lo importante no es el protocolo estático de control de la calidad del resultado final sino crear la dinámica que con alta probabilidad garantice la emergencia de la calidad.
El respeto es el único elemento regulador del sistema. En realidad, este sistema de autorregulación caótico, anárquico y dinámico no es muy diferente del proceso que sigue la Wikipedia o los peer reviews de Nature. Estos sistemas abiertos operan en la frontera entre caos y orden. No existe un punto de equilibrio permanente sino un reequilibrio constante en función de la dinámica compleja del sistema. Igual que Internet, la blogosfera o las redes sociales. También el mundo real, como en la situación de los suburbios de las grandes ciudades francesas, donde la lógica de la inmigración genera mecánicas de agregación dinámica que aportan singularidad y necesitan de ese constante reequilibrio.
Un nuevo debate que se abre es cómo promover la aparición de factores externos e internos que faciliten esa autorregulación. Al menos en Drachten, es posible.
Créditos de la fotografía: Horia Varlan en Flickr (bajo licencia Creative Commons)